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Sé influencia en tu equipo a través de la Etiqueta Empresarial

Los coaches hablamos mucho de la inteligencia emocional, la cual está muy ligada a la inteligencia social, ya que ambas incluyen la gestión adecuada de las emociones para mejorar las relaciones interpersonales, el psicólogo Edward Thorndike estableció, bajó el término de inteligencia social, las bases para "comprender y dirigir a las personas y actuar sabiamente en las relaciones humanas”.




La empatía que es uno de los pilares de la inteligencia emocional y social, porque es un conector esencial entre las personas que ayuda a reconocer las emociones en los demás y a comprenderlos, tiene toda relación con la norma de conducta que imita las expectativas para el comportamiento social de acuerdo con las normas convencionales dentro de una sociedad, clase social o grupo, que es la etiqueta, el protocolo; En lo particular me gusta llamarle normas de conducencia, esa manera de comunicarnos con nuestro entorno que se basa en el sentido común, en la forma adecuada de tratar y ser tratados, ese acuerdo social basado en códigos de convivencia.


La etiqueta, normas de conducencia o códigos de convivencia, son de aplicación máxima en toda nuestra interrelación como individuos, nos apoyan en el éxito de cada uno de nuestros roles, porque son parte de nuestras maneras de ser, de nuestra marca personal, de lo que dejamos como impronta cada vez que nos relacionamos.


Uno de esos contextos es nuestro rol profesional, ya sea que veamos nuestro quehacer o a nosotros mismos como una empresa o que nos desarrollemos en la vida corporativa o que nos relacionemos en la convivencia empresarial, de cualquier manera posible.


La etiqueta empresarial son esas aptitudes sociales y las capacidad de interaccionar de manera asertiva con el entorno, con habilidades que se pueden desarrollar para hacer que la convivencia sea bien llevada y exitosa, lo que además contribuye a la construcción de núcleos con vocación de cooperación y armonía, es también vista como una competencia personal diferenciadora que garantiza el buen desempeño profesional de las personas, más llanamente, de ahí que alguien puede ser valorado por su mal o buen manejo en un entorno profesional.


La etiqueta, en el mundo laboral y empresarial tiene sus propios códigos, pues estas normas en el mundo comercial, tiene una dinámica practica y orden en la jerarquía, no necesariamente considerando criterios como el sexo o la edad.


Seguro has notado como hay personas muy cualificadas e instruidas en el estudio formal, pero se les dificulta desarrollarse fluidamente en los ambientes profesionales o empresariales, este alcance es más allá de la timidez o miedo escénico, la referencia es al modo de conducencia propio que este plato’ amerita, esa seguridad que da, el sentirse en sintonía con los relacionados porque se está en armonía.


La etiqueta empresarial sobrevive a la cultura, porque gracias a sus códigos no importando en el espacio geográfico que se encuentre la persona podrá mantener el buen desenvolvimiento, esto porque en un ambiente de trabajo hay reglas sociales que no son necesarias, por eso su adaptación es multicultural, es un manejo transversal, igualitario, esto permite que nuestro desempeño sea prudente y así no sentirnos incómodos, fuera de lugar o dispensando un trato que puede catalogarse como falta de educación.


Es por eso que la neutralidad es una palabra clave en el contexto de la etiqueta empresarial, por ejemplo, un colaborador o relacionado laboral, es un compañero de trabajo, una persona que no admite estigmas o valoraciones por rango de edad o por si es hombre o mujer, la equidad en el trato, manejo y respeto es vital.


Por otro lado está la prudencia en el entorno laboral, es una norma de conducencia por excelencia, si bien es cierto que la amabilidad es una llave maestra para mil puertas, no se puede llegar al trato inadecuado para el ambiente profesional, la invasión del espacio personal, por ejemplo, es imprudente; Las maneras diplomáticas de estrechar las manos y hacer un contacto visual relajado, son más eficaces que los saludos con besos o abrazar, porque puede dar pie a una desvirtualización del código de relación existente o dar paso a la ruptura del orden del perfil que se espera, así mismo pasa con tutear o ser más afectuoso que cordial.


En la etiqueta empresarial los almuerzos de negocios son parte de un determinado interés, por lo que el orden y distribución de comensales debe responder a este, aquí queda claro el tema del orden jerárquico de las partes por encima de la condición de la dama, o de la edad de los participantes, porque se persigue un objetivo que hay que cumplir y hay que disponer de las facilidades para que así sea, también el tipo de alimentos que se sirven que no alteren el rol que se representa en la mesa o afecte la cultura.


Así pasa con la forma de vestirse, una forma de conducencia ideal es que siempre debe ser cómoda y adecuada, lo que significa ir acorde al puesto ocupado y la función que se desempeñe, donde el individuo sin hablar pueda representar su rol profesional y que así la empatía se de desde el principio.


La etiqueta empresarial es subestimada y no prestarle atención puede hacer que se pierdan negocios sin saber qué sucedió o qué se perdió en la transacción, citó como ejemplo el estudio de la universidad de Harvard, el cual muestra claramente cómo dos tercios de las renuncias en las empresas están basadas en la dificultad en relacionarse con los colegas, donde la falta de la etiqueta empresarial se muestra fundamentalmente.


Así se explica cómo algunas personas con alto perfil profesional se ven limitadas en sus empresa y otras con estas habilidades y quizás menos preparadas logran mejores oportunidades, gracias a las normas de conducencia, que además ayudan al profesional en sus niveles de seguridad, en dejar una magnífica impresión de la empresa y de sí mismo, facilitando la comunicación entre culturas y ejerciendo mayor influencia en el grupo al que se pertenece.


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